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Si quieres algo, consíguelo [Priv. Saskia van Haaster]

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Si quieres algo, consíguelo [Priv. Saskia van Haaster]

Mensaje por Alex Benedetto el Vie Ene 29, 2016 11:03 pm

Tras una buena ducha se había enfundando su vestido entallado negro, con manga larga y un escote en forma de V, llegando el corte de la parte inferior un par de centímetros más arriba de la mitad de los muslos. Había pensado en el blanco pero la idea era ir formal, y todos sabían que el negro demostraba elegancia. Le hubiera gustado ir un poco más recatada, menos...Prostituta. Un suspiro de resignación escapó de entre sus labios, pues no tenía más opciones. Le habría gustado ropa nueva, junto a su nueva vida, pero era demasiado pedir cuando tampoco es que le sobrara el dinero. Y aún tenía la sensación de que más bien parecía ser una gata callejera y maltratada que habían recogido más que una persona que debían tener en cuenta.

Mientras se cepillaba el cabello intentó alejar los pensamientos derrotistas y la baja autoestima. Hacía eso para darse un impulso a sí misma, no podía darse por vencida cuando ni siquiera lo había intentando. Había llegado a pensar en pedir a Nicolas que la acompañase, por si a lo que iba era a la boca del lobo y no a una oferta de trabajo decente, pero lo descartó casi al instante por los acontecimientos recientes. Aún se sentía culpable y avergonzada, tanto…

Se calzó los zapatos negros con un tacón mediano para que realzaran su figura pero sin ser unos mortales para caminar. Escribió la nota de aviso para Nicolas, y salió del departamento llevando consigo las llaves para volver.

Por teléfono le habían dado la hora y la dirección a la que debía acudir sin falta. Sentía que tenía su corazón en una mano, apretando ambas con fuerza mientras se daba ánimos mentalmente. Ciertos recuerdos venían a ella al recorrer las calles de Punce, como pequeños fantasmas que la atosigaban al avanzar, pero los ignoraría. No existirían para ella, no vería nada más que su meta y estaría por completo entregada a ella. Si tenía que cegarse, lo haría. Y ahí estaba, frente a las puertas de un imponente y llamativo club. Su voluntad flaqueó durante unos instantes que le parecieron largos minutos hasta que decidió entrar. Parecía no ser la hora de trabajo aún, ya que el guardia estaba adentro y no fuera como se esperaba. O tal vez en los barrios de Punce no tenían necesidad de tantos guardias como en Ratbag.-Hola, me llamo Alex Benedetto. Vengo por una cita que tengo con la señorita Saskia.

El gorila la miró de arriba abajo, como dudando durante unos instantes si debía si quiera molestarse en contactar con su jefa o directamente echarla. Al menos así se imaginaba que funcionaba la mente del contrario en aquellos momentos. Habló con el micrófono tan bajo y articulando tan poco que hasta llego a preguntarse si de verdad había pronunciado palabra. De forma diligente se quedaba callada y quieta, con una dulce sonrisa en los labios a pesar de que se sentía igual que un flan. A punto de temblar nada más que soplaran sobre ella.-Ahora viene a atenderte, espera aquí por favor.-No supo más que asentir y murmurar en un hilo de voz un “gracias” mientras se centraba en mantener la compostura. En lo que esperaba se dedicó a deleitarse con el lugar. Tenía un ambiente sugestivo sin ser hortera, todo lo contrario. Parecía haber sido elegido todo con precisión y buen gusto. Cómo si todo tuviera su lugar y un porqué. Sin duda ya con esa visión invitaba a alejarse de las penas cotidianas para sumergirse en un mundo completamente distinto e irreal. Un sueño. Hasta se le olvidó de la tentación que las puerta tras de sí habían ejercido sobre ella hasta hace unos minutos nada más.
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Re: Si quieres algo, consíguelo [Priv. Saskia van Haaster]

Mensaje por Saskia van Haaster el Lun Feb 08, 2016 8:18 pm

Revisó unos papeles que tenía en su mano. Odiaba el papeleo, los arreglos, las movidas por debajo de la mesa. No porque fueran en contra de su código moral. Todo lo contrario. Pero era tan aburrido. Sin embargo, la satisfacción venía con la recompensa. Cuando el club se llenaba a rebozar de gente, donde todos disfrutaban de una noche de pecado sin culpas, se divertían. Y eso le dejaba sus arcas llenas, lo que la hacía aún más feliz. Suspiró y se recostó en el asiento de cuero, observando los frutos de su trabajo. Su oficina se encontraba detrás del local. Era pequeña pero con estilo, la había remodelado en el momento en que se hizo cargo del sitio, dejándole su propia marca personal. Sus paredes de color caoba estaban adornadas con algunos cuadros sencillos que había adquirido en una subasta a la que asistió hacía poco, un pequeño minibar se encontraba en uno de los laterales, donde guardaba las mejores cosechas para su propio consumo. El escritorio se encontraba frente a la puerta, era un mueble antiguo, traído especialmente de un rincón en el mundo que no se preocupó por recordar.

Observó el reloj de pared que se encontraba a su izquierda y notó que en cualquier momento llegaría Alex. “Alex Benedetto”, pensó con una sonrisa enigmática. Después de su encuentro en el supermercado, en dónde accidentalmente la oyó cantar, no tardó demasiado en ponerse en contacto. Saskia no se sorprendió cuando escuchó su voz al otro lado del teléfono y se felicitó a sí misma por haber sido lo suficientemente convincente. No es que se tuviera poca fe, pero había visto la duda en los ojos de la muchacha.

Dos golpecitos en su puerta la llevaron nuevamente a la realidad. Dio la orden de paso y una cabeza se asomó por el espacio que quedó.

—Ha venido a verla una mujer —dijo el hombre de cabello dorado, dudó un segundo al ver que Saskia no respondía y sólo se dedicaba a mirarlo—. Alex Benedetto —aclaró, por si la joven no había entendido. Asintió lentamente con su cabeza e hizo un gesto de su mano para que se fuera.

Se puso de pie y tomó los papeles que había estado ojeando hacía un momento, tomó una de las carpetas que tenía en el cajón de su escritorio y se encaminó hacia la puerta. Sus tacones resonaron cuando cruzó la habitación con piso de madera. Llevaba una falda tubo que arrancaba justo por debajo de su ombligo, atrapando la fina tela de su blusa de seda color champagne. Llevaba el cabello recogido en una alta cola, dejando a la vista sus dulces facciones que había endurecido al pintarse los labios de rojo, haciendo un marcado contraste entre la inocencia de su rostro y lo insinuante y provocativo de sus labios.

Apareció de detrás de una cortina negra, de terciopelo, dejando a su paso una estela de perfume, dulce y embriagante. La divisó junto a la puerta, con Mark, su hombre de seguridad. Era una delicia enfundada con aquel vestido negro que parecía invitar a quién la mire a un mar de perdición. Saskia se la imaginó así mismo, parada sobre el pequeño escenario que tenía en el fondo, cautivando a todos con aquella figura y su sedosa voz.

—Alex, ¿cómo estás? —La saludó con una sonrisa encantadora, de esas que utiliza cuando quiere obtener algo. Se acercó a ella, contoneando sus caderas, como una gata al asecho—. Me alegra que hayas venido —y lo decía sinceramente. Le guiñó un ojo a Mark y tomó de la mano a la muchacha, llevándola hacia la barra.

El lugar estaba completamente vacío a excepción de Mark y algunos empleados más que estaban preparando todo para cuando fuese el horario de abrir. La llevó a través del ancho pasillo que componía la parte de entrada, el lugar previo a donde se desarrollaba la acción. Las paredes eran de piedra que con el juego de luces tenues parecían oscuras como el petróleo.

—Te mostraré el lugar para que lo conozcas, luego podremos sentarnos a hablar sobre los detalles y responderé cualquier pregunta que tengas —le dijo sin perder la sonrisa, abriéndose paso entre el telón.

El lugar que se escondía detrás de éste parecía sacado de una de esas viejas películas de comedia musical. Las paredes eran de un color rojo como la sangre pero que parecía más oscuro gracia a la iluminación tenue del lugar. Una larga barra se encontrada en el lado derecho, con sus mesadas de mármol negro, le daban un toque más moderno. Las mesas estaban esparcidas por el lugar, algunas con sillas de acabado art nouveau, y otras tantas, reservadas en un sector especial del salón, con unos sillones de dos cuerpos. Y al fondo, a la derecha de la barra, se encontraba un pequeño escenario. Saskia se había basado en un viejo teatro que había visto en uno de sus viajes para hacerlo, darle un aspecto vintage con toques modernosos.

—Allí es donde estarías —señaló el centro del lugar que estaba iluminado por un foco de luz blanca—. Ahora bien, ¿qué te parece? —Preguntó, con cierta emoción en su voz. Se acercó a la barra y le hizo una seña a Joe, el camarero, para que les sirviera algo—. ¿Qué gustas tomar? —Le preguntó con tono amable, queriendo que se sienta en confianza y a gusto, después de todo, aquel sería su lugar si aceptaba el trabajo—. Yo lo de siempre, cariño —pidió con una sonrisa coqueta al muchacho de hebras doradas y sonrisa de propaganda—. Dime, ¿qué idea tenías? Después de todo, a pesar de ser una propuesta, me gustaría que fueses tú quién aportara ideas, ya que serás la que se encuentre allí —hizo una señal con su dedo hacia el escenario.

Quería que formara parte, que hiciese ese momento sobre el escenario suyo. Que busque encandilar al público, seducirlos, atraerlos. Y eso sólo lo lograría si se dejaba llevar y hacía lo que le gustaba, lo que quería. El dinero, para Saskia no era problema, en ningún momento lo había sido.


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Re: Si quieres algo, consíguelo [Priv. Saskia van Haaster]

Mensaje por Alex Benedetto el Sáb Mar 12, 2016 10:15 am

Sus ojos de un color azul profundo estaban bien abiertos, recorriendo los detalles del lugar en el que pretendía trabajar. Y eso que no lo estaba viendo en pleno movimiento, cuando la gente llegase todo podría cambiar y volverse tan vivo, que hasta lograba amedrentarla un poco. Las multitudes no le causaban algún tipo de fobia, solo provocaba que se hiciera continuas preguntas. ¿En verdad podría tomar ese trabajo? ¿Lo haría bien? ¿Y si fallaba? A pesar de que su atención seguía llamada por la estancia, qué tan bien habían logrado jugar con los colores y las luces que era hasta hipnotizaba, esa voz de fondo en su mente no desaparecía.

Al escuchar aquella dulce voz femenina, familiar, volvió su vista hasta el rostro de quién se dirigía a ella.-Saskia.-Llamó a especie de saludo, acompañado de una de sus suaves sonrisas, y también algo nerviosa. No pasó desapercibido para ella el aspecto tan refinado que mostraba ante ella, no era de extrañar si era la dueña. Aunque lo remarcable era sus delicados rasgos en contraste con el estilo de imagen que había elegido, remarcando a una mujer que no se podría ignorar ni aún con la más tenue de las luces.

Exhalo e inhalo, como si tomara un poco de fuerzas del aire mismo al faltarle a ella.-Supongo que aquí estoy.-Una pequeña risa nerviosa se escapó entre sus labios, mientras entrelazaba sus manos para evitar cualquier evidencia inmediata de temblor-¿Tú qué tal?-A pesar de haber sido una prostituta todavía sabía de la consideración a preguntar también, nada que ver con modales con los que podría haber sido criada, iba más bien con su personalidad. Parpadeo un par de veces hasta que desvió un poco su mirada hacia el suelo. La sonrisa se mantenía débil.-La verdad es que siento que yo también me alegro.

No supo si aquel susurro sincero que dejó en el aire fue escuchado o no, pues fue sorprendida al ser llevada sin previo aviso.-Claro.-Al inicio no pudo responder más ya que había sido pillada con la guardia baja y por tanto, sin palabras más coherentes a las cuáles recurrir.

De alguna manera podía respirar más tranquila al no tener la puerta cerca para seguir pensando en la posibilidad de huir.-Sería fantástico.-Una renovada sonrisa surcaba sus labios, pues hasta pensaba que le había leído la mente. Si solo había visto la entrada y ya había sucumbido un tanto a los encantos del lugar no sabía cómo imaginarse el resto.

Y así fue como quedó prendida de la visión que podían ofrecerle. Era una fusión armoniosa entre tiempos aún recordados y tiempos presentes, respetándose uno a otro para lograr complacer a casi cualquier público. Un deleite para cualquiera que se detuviera apreciar hasta el mínimo detalle, pues no veía defectos. O al menos ella no. No entendía al fondo de estilos de diseño, no era ninguna experta o crítica para ello, pero no importaba, le encantaba y no había mayor misterio que esa sensación.

Es hermoso y cautivador.-Aún seguía admirando los acabados, el escenario sin duda era la guinda del pastel. Al imaginarse allí, de pie, mientras cantaba ante oídos expectantes un poco de cohibición empezaba a trepar por su espalda. Tenía la mano libre cerrada en un puño sobre su pecho, como si quisiera contener el latido nervioso de su corazón. Ahora otras preguntas aparecían. ¿Y si lo lograba?-¿Uh? Pues…-Quedó pensativa, si había bebido no recordaba algo en concreto que le gustara, solía ir asociado a situaciones turbulentas o desagradables.-Algo suave, un poco dulce, podría estar bien para mí. No sé mucho de que podríais tener pero espero pueda ser algo de ese estilo.-Esperaba que su indecisión y escasas indicaciones no liasen al muchacho. La voz de Saskia volvía a hacer su imaginación volar. Miraba la barra como si en esta fueran a aparecer las palabras acertadas a decir a pesar de que sabía tenían que salir de ella.

Siendo sincera no había pensado en nada. Sin planes o ideas decidí atender la oferta que me diste ese día. Tal vez debería haber pensado en algo pero…ante la inexperiencia…-Negó suave con la cabeza a modo de completar la frase.-Y ahora cuando he visto el escenario lo que me he imaginado, es que seguramente cerraría los ojos ante las primeras veces. De tan solo imaginar que mucha gente podría estar observándome.-Y no de forma lasciva como pensó por unos instantes pero omitió.-Siento que podría temblar como un flan si veo cuan expectantes pudieran estar. Luego…no lo sé que podría surgir. ¿Tal vez experimentar? –Lanzó la pregunta al aire casi sin convicción pero es lo único que se le ocurrió.-Supongo en resumen es que iría sobre la marcha, saliendo al paso con lo que fuera.-Como había hecho toda su vida, otra parte que había reprimido solo en su mente en vez de hablado.

Tras su pequeño monólogo respiró hondo, como si le hubiese costado más de lo que pensaba y a la vez hubiese quitado un gran peso de encima. Viró su vista hacia Saskia, buscando su mirada y preguntándose qué pensaría sobre ella. Quería pensar que no tenía nada que perder, solo que ganar. El camarero volvió con los pedidos. La sorprendió con una bebida que no había visto, más por los ingredientes que apenas uno era alcohol y el resto jugo. No olvidaría el nombre. “Bellini-Martini”.-Gracias-Murmuró mientras tomaba la copa con delicadeza para dar un pequeño sorbo. Abrió los ojos ante lo bien que sabía, era dulce sin ser empalagoso y el pequeño toque del alcohol se notaba sin ser el reinante.

Una vez se fue el chico suspiro, pues había algo que había estado carcomiéndola. No podía simplemente callar. La consideración de aquel camarero, las dulces palabras de Saskia y el lugar mágico la hacían sentir culpable si no lo decía. No quería que pudiera arruinarse por su culpa todo aquello.-Tengo algo que confesarte Saskia.-Soltó con cierto pesar mientras acariciaba apenas con sus yemas el cristal, preparándose para decir lo que podría condenarla, desviando la mirada incapaz de afrontar la posible reacción de Saskia.-Antes de mi trabajo actual, he sido una prostituta y…tuve algunos problemas. Aún los tengo.-Recordaba que ahora sin su medicación no podía estar tranquila sin sentir que los fantasmas la acechaban. Faltaba la pregunta que más le pesaba decir.-A pesar de ello, ¿querrías contratarme?
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Re: Si quieres algo, consíguelo [Priv. Saskia van Haaster]

Mensaje por Saskia van Haaster el Mar Abr 26, 2016 4:48 pm

Su nerviosismo era evidente, Saskia casi podía palparlo. Alex tenía la apariencia de una mujer segura, alguien que no se echaría abajo, sin embargo se presentaba ante ella más como una niña que como la mujer que quería que fuera: seductora, manipuladora, hipnotizante. Sonrió para sí, tampoco era un problema. Sólo necesitaba que la encaminaran, que le dieran seguridad y Saskia era la persona ideal para hacerlo, para mostrarle de lo que era capaz. Una mujer tenía muchas más armas de las que creían y pobre de aquel que creyera que eran criaturas indefensas nacidas para servir.

Se sintió orgullosa de sí misma al ver la expresión del rostro de la muchacha cuando vio el lugar. Agradeció con poca modestia el halago. Sabía de sobra que el lugar tenía algo cautivador, por eso era tan atractivo para sus clientes, por eso buscaba aumentar su popularidad llevándola.

Tomó la copa de vino tinto que el joven barman le había llevado y le dio un sorbo sin apartar sus ojos de Alex. Observando sus facciones, cada gesto, analizándola sin preocuparse en ser obvia, después de todo, estaba haciendo una inversión al apostar por ella y quería estar completamente segura de que no tiraría su dinero.

—No te preocupes —dijo antes de soltar una melodiosa risa, haciendo un aspaviento con su mano para quitarle peso a su propia pregunta—. Todo eso lo podemos ir viendo si aceptas —sonrió y le dio otro trago a aquel líquido borgoña—. Puede que las primeras veces sean las más difíciles —admitió dirigiendo una mirada de soslayo al escenario—, pero mientras no sufras de pánico escénico podrás sobrellevarlo. El secreto está en no pensar en quiénes están debajo. Las luces ayudan ya que no distinguirás rostros, no veras personas, sólo siluetas. —Explicó tranquilamente, intentando infundirle valor—. Mi mente vuela y ya se me han ocurrido varias cosas pero primero quiero que estés segura.

Apoyó su diestra sobre uno de los hombros de Alex y en su cara se volvió a pintar una suave sonrisa. Al parecer la semilla estaba bien plantada y si bien sus dudas eran muchas, no veía que fuese a echarse a atrás. Hasta que aquellas palabras salieron de sus labios. ¿Algo que confesarle? ¿De qué se trataba? Saskia procuró mostrarse empática, abierta y ocultó la incertidumbre que esas palabras plantaron en ella. Las confesiones eran malas, aún más si se anticipaban de esa forma. Más lo que Alex le contó no modificó nada para ella. Casi pudo sentir como el suspiro de alivio salía de su ser.

—¿Una prostituta? —Preguntó fingiendo sorpresa. No le importaba si antes hubiese sido una domadora de caballos, una puta o una asesina. Todos arrastraban una historia, y en este caso, no la quería por la cruz que cargara, sino por lo que podía ofrecerle a futuro. Se deleitó con la expresión de su rostro, aquel anhelo por saber qué respondería. Mentiría si dijera que no disfrutaba de la posición de poder con la que gozaba—. Oh, cariño, detalles menores —al final, terminó por ponerle fin a su agonía, respondiéndole. Otra risita acarició su garganta y volvió a llevarse la copa a sus labios—. Todos aquí tienen algún muerto en su placard —se inclinó hacia ella, pudiendo apreciar su fragancia, empapando su olfato de ésta. Alzó los ojos y la observó sin borrar a sonrisa viperina—. No me importa qué has sido, sólo quién podrás ser —su voz sonó suave como la seda—. ¿Quieres trabajar en el Lazzaro? —Se irguió ante ella, cambiando por completo su actitud, hablando más serio de lo que lo había hecho hasta el momento, adoptando la actitud de mujer de negocios—. Si es así, no tienes más que aceptar. Sólo te advierto una cosa, puedo ser una jefa bastante toca pelotas pero mientras hagas lo que te corresponde, todo irá bien. Si cumples, yo cumplo. —Deslizó la carpeta que descansaba sobre la superficie hacia ella—. Aquí está el contrato. Si la cifra que te ofrezco no te parece bien, podremos hablarlo.

Se llevó la copa nuevamente a sus labios y acabó con el contenido de un golpe.

—Podrías empezar estando dos días a la semana y un sábado o domingo, se intercalarán. Veremos el efecto que tiene en la clientela y así podremos evaluar si hay que realizar modificaciones o no, además de que dependiendo del éxito puede que tengas que presentarte más días —explicó. Si bien ella estaba segura de que funcionaría, tenía que tener en cuenta el gusto de los demás, un pequeño “estudio del mercado”—. Tú léelo y me dices qué te parece.

Una vez dicho aquello, volvió a sonreír. Dejó una lapicera junto a los papeles, muestra de la seguridad que tenía de que aceptaría. Saskia derrochaba confianza en sí misma y eso era porque siempre se salía con la suya. Siempre.


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Re: Si quieres algo, consíguelo [Priv. Saskia van Haaster]

Mensaje por Alex Benedetto el Mar Mayo 10, 2016 11:07 pm

Pensó que en cuanto hubiera terminado de hablar, más nerviosa e insegura estaría. Hasta estaba preparada por si empezaba a temblar como un flan recién hecho. Nada de eso pasó. Todo lo contrario, sintió como si se hubiera quitado un gran peso de encima. Un lastre que no se había dado cuenta llevaba arrastrando desde hacía mucho tiempo. Demasiado. Su cuerpo hasta ahora en tensión se había relajado bastante aunque aún quedaban resquicios en sus maneras. Y no podía evitar preguntarse por qué. ¿Por qué se sentía aliviada? ¿Por qué había pensado en guardarlo cuando le había hecho tanto bien? ¿Por qué no lo había pensado antes? Hasta se permitió darle el primer trago a su copa, habría sido demasiado negativo si no lo hiciera cuando se suponía la habían invitado a que pidiese una. El sabor dulce inundó su boca, arrastrando el sabor amargo que le había dejado su confesión.

Tal había sido la buena intuición del barman al elegir su copa, el local mismo o incluso Saskia los que provocaron esa reacción. Todo trancurría fluido. A pesar de todo había algo en aquella mujer que le causaba cierta inquietud y recelo que supo guardar muy bien para sí misma. Quería el trabajo, suficiente había hecho con hablar sobre lo que había sido en el pasado. Ahora tocaba enfrentar lo que sucedería y pelear si podía. No había ido para rendirse a la primera de cambio.

Y su incertidumbre llegó a su fin. No negaría que respiró más tranquila al escuchar sus palabras o que tuvo cierta sorpresa al ver que era más comprensiva de lo que pensaba. Una sonrisa de alivio floreció en sus labios. Se permitió otro trago de su bebida, como recompensa al bache que había salvado, aunque sabía no podía relajarse. Aún no había llegado a la parte más importante de la entrevista. Notó el claro cambio de tono, actitud y postura en todo ella. No podía esperar menos de la jefa de un lugar como aquel, que supiera imponer a la situación el toque requerido, fuese cual fuese. La miraba a los ojos, pues ya no quedaba nada que le pesase como para que no lo hiciera, solo quedaba en ella al menos el deseo de una oportunidad, no pedía más.- Créeme cuando digo que me siento capaz de manejar la situación.-Si solo era tocapelotas, no era de lo que más podría preocupar a Alex.

Y el plato fuerte llegó.Deslizó la carpeta hasta tenerla a su completo alcance, para abrirla y empezar a examinar cada papel. Si algo había aprendido, es que debía ver todo lo que le ofrecían antes de aceptar. Si podía, evitaría cometer un mismo error dos veces. Sus ojos seguían las líneas que conformaban el contrato. Había algunas hojas que conformaban el documento en sí, por lo que no hubo intercambio alguno de palabras entre ellas, solo el mínimo sonido de las hojas que iba pasando según terminaba de leer y comprender. La cifra era más de lo que sentía podía pedir, más de lo que había visto en sus años como prostituta.-Por mi parte no hay quejas en cuanto a la cantidad.-Para una novata como ella, no iba a empezar por intentar mejorar la oferta, más adelante tal vez se lo plantearía.

Las partes importantes que ella mencionaba estaban también escritas.-No tengo problemas al respecto. En principio mi trabajo actual es sobre todo en las mañanas, por el momento pensaba compaginar ambos. Cuando este trabajo me requiera al completo no pondré objeción en que se me pida dedicarme íntegramente a él de ser necesario.-Tendría que hablarlo con Nicolas, pero dudaba que él le pusiera ninguna pega al respecto.

Aún así se dedicó a revisarlo todo una segunda vez.-En cuanto al vestuario e imagen… ¿se me aportará, recibiré indicaciones o quedará a mi criterio?-A pesar de la preguntaba estaba segura. Tomó la lapicera y empezó a firmar en cada uno de los lugares requeridos, para finalizar cerrando la carpeta, con la lapicera encima, y poder deslizarlo de vuelta hacia Saskia. Si quería hasta podía sentir con claridad sus propias pulsaciones sobre su piel. Ya no era nerviosismo, era euforia. Tomó esta vez un trago mayor de su copa, quedando apenas los resquicios.-Además, para acordar el primer día en el que inicio, ¿lo acordamos ahora o me llamaras para ello?-Quería tener todo atado para su inicio, no quería tropezarse nada más comenzar.
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Re: Si quieres algo, consíguelo [Priv. Saskia van Haaster]

Mensaje por Saskia van Haaster el Mar Sep 20, 2016 8:32 pm

Observó con calma como revisaba todo el contrato. Tendría que arreglar varias cosas para la primera presentación, por mucho que le gustara comenzar enseguida, debía tener todo bien organizado. Su mente no dejó de maquinar. Quería hacer varias pruebas antes, conseguir que Alex se sacudiera cualquier duda y miedo que albergara. Además de eso, no estaría demás hacer una pequeña investigación acerca de su nueva adquisición, más aún con la confesión que acababa de hacerle. No le había mentido cuando le dijo que no le importaba lo que hubiese sido pero eso no quería decir que fuera a arriesgarse a tener problemas. Muchas veces uno no tenía ganas de relacionarse con el pasado pero éste no podía soltar y en caso de que fuese así, estaría preparada.

—Está bien, tus presentaciones serán en la noche, así que no habrá problema —dijo como respuesta. Le agradó ver que se tomara su tiempo para leer el contrato y asegurarse de que estaba todo en orden. Prefería gente con cabeza a su alrededor a cualquier pánfilo sin dos dedos de frente, aunque al final, todos fueran simple peones—. Pues depende, podrás elegir lo que quieras, siempre y cuando vaya de acuerdo con la ocasión. Podríamos ir de compras cuando puedas y ver juntas eso —comentó con más emoción de la que debería. No podía negar que la moda era algo que le gustaba fuera de todos sus planes maquiavélicos. Una de las pocas trivialidades de ese mundo que disfrutaba. Observó a Alex sin disimulo, estudiándola. Se le ocurrían un millar de cosas que irían bien con su figura y su tono de piel, además de que te atraerían la atención de todo aquel que la viera sobre aquel escenario—.  Está claro que todo eso corre por parte mía, ya que será para utilizar en tus presentaciones. Podríamos hacer algo con tu cabello también, me gusta, pero necesita un poco más de cuidados —dijo, inclinándose y tomando entre sus manos un mechón de su pelo—. Tienes que creerte una estrella, Alex, sino lo haces tú, nadie lo hará y yo, puedo ayudarte que lo hagas —murmuró aquellas palabras de la misma forma que lo haría un encantador de serpientes.

Era bastante apresurado llamarla “estrella”, pero no mentía. Ella más que nadie sabía cómo era jugar un papel y tener que creérselo. No habría llegado a ser Saskia si no lo hubiese creído.

—Tendríamos que hacer varias pruebas. Quisiera conocer tu repertorio, qué clase de música prefieres cantar, si vas mejor con una pista o con músicos en vivo. Además de que quiero que te sientas segura —se explicó rápidamente, enumerando las cosas con sus dedos—. ¿Qué días podrías venir a ensayar? —Preguntó abriendo la carpeta que le había dado, sacó la copia del contrato que le correspondía a ella y se dispuso a anotar detrás—. Dijiste que por las mañanas tienes otro trabajo, así que deberá ser por las tardes, antes de que abra el club —sonrió para sí misma, pensando cuál sería la mejor forma de acomodar todo—. ¿Qué horario te quedaría más cómodo? Dime uno y organizaré todo en disposición a eso.

Utilizó una de las hojas limpias que había en la carpeta para poder anotar tres días. Miércoles, viernes y sábados. Estaría bien para comenzar. No sería necesario que fuera por la tarde los mismos días.

—Si te parece bien, éstos son los días que estarás, por ahora —deslizó una vez más la carpeta hacia ella para que pudiera leerlos—, tú me dirás cuáles son los días que quieres venir por la tarde. No es necesario que los decidas ahora, puedes tomarte tu tiempo para acomodar tus asuntos, aunque sí espero que no te tardes demasiado. Cuando más rápido arreglemos todo esto, más rápido comenzaras —soltó un pequeño suspiro, sabiendo que podía ser bastante avasallante—. Bien, si te parece, podríamos hacer una pequeña prueba ahora y luego podrás irte.

Saskia alzó la diestra y las luces del escenario se encendieron, como si lo hubiese venido practicando desde hacía bastante tiempo. Ladeó la cabeza y le hizo un gesto con la mano para indicarle que avance. No tenía que ser nada extravagante, sólo sería una pequeña muestra para asegurarse de lo que había adquirido.


Última edición por Saskia van Haaster el Vie Abr 21, 2017 10:25 am, editado 1 vez


Saskia van Haaster
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Re: Si quieres algo, consíguelo [Priv. Saskia van Haaster]

Mensaje por Alex Benedetto el Sáb Dic 03, 2016 4:32 am

Sonrió de forma comedida al escuchar que por el momento podía continuar trabajando en las mañanas en la pequeña empresa de Benriya. Miró con sorpresa disimulada hacia la mujer que tenía frente a ella.—Algo así cómo,—tamborileó con sus dedos una sola vez sobre la mesa—¿una salida de chicas para ir de compras?—De manera inconsciente se le había formado una sonrisa risueña en los labios, y su mirada se volvió clara, trasparente, como el agua misma. Nunca había disfrutado de algo cómo eso, se había ido con aquel proxeneta desalmado desde su adolescencia, imposibilitando una idea tan sencilla y despreocupada—. Me encantaría quedar algún día, claro, si tú lo deseas.—Tras terminar de hablar tomó otro pequeño sorbo de su bebida. La entrevista parecía ir bien, lo que ayudaba a que mantuviera una actitud mucho más relajada que al inicio, a pesar de que en su mente se seguía recordando varias veces que no era bueno fiarse. No debía vender la piel del oso si aún no la había cazado. Asintió, apenas bajando unos centímetros su mentón para luego recobrar la misma posición—. Oh, de acuerdo—dijo condescendiente, bajando la mirada hacia su propio cabello. Trataba de ver que había visto mal en este—. No tengo problemas en acomodarlo según me indiques la verdad.—habló con sinceridad, a pesar de que le gustaba largo, y con ese corte, no le importaba tener que hacer un pequeño sacrificio como aquel.

Tenía que creerse una estrella. Era una petición en parte complicada tras lo que había vivido, pero entendía.

Escuchaba con suma atención. Eran varios factores a tener en cuenta, sin duda alguna—. Cómo dije, mientras pueda tener libres las mañanas, el día concreto que tenga que venir no me causa inconvenientes.—informó con tranquilidad. Dio un asentimiento breve de cabeza al escucharla—. ¿A qué hora abre el club? Y supongo que a partir de las cuatro o las cinco de la tarde sería buena hora, o cualquiera a partir de ahí, si es de tu conveniencia también.

Aguardó que anotara lo que tuviera que anotar, paciente. Tomó de vuelta la carpeta hacia su lado, viendo los días—. Me parecen perfectos. En cuanto quieras indicarme que tengo que ampliar el horario, o empezar, por favor, solo indícamelo y me adaptaré. Y en principio ya tengo todos mis asuntos resueltos, por eso vine aquí.—En apariencia había hablado con confianza, pero sentía los nervios empezar a aflorar sobre su piel. No había ignorado aquella última frase, viendo fijamente hacia el gran escenario que había presenciado nada más entrar en el local. Tardó unos momentos en levantarse de su asiento, y otros segundos más antes de empezar a andar. Repasaba mentalmente por qué había decidido ir allí, que la había motivado, que la había impulsado, mientras sus tacones resonaban de forma queda con cada paso que daba. Se paró frente a las escaleras para subir y las miró fijamente durante unos segundos, como si fueran un obstáculo insalvable. Adelantó el pie derecho y lo puso sobre el primer escalón. “No pasa nada Alex, solo es una escalera, solo es un escenario. Solo están los trabajadores” repetía mentalmente por cada escalón que subía, por cado paso que dio hasta quedar frente al micro. Era verdad, las luces de los focos cegaban un poco, haciéndola parpadear más seguido, y era difícil ver más allá de las primeras mesas. Junto las manos abajo, entrelazándolas antes de cerrar sus ojos. Y se dejó llevar para cantar.


   
   
   
Alex Benedetto
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Humano

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Re: Si quieres algo, consíguelo [Priv. Saskia van Haaster]

Mensaje por Saskia van Haaster el Vie Abr 21, 2017 2:04 pm

Genial. Todo iba saliendo a pedir de mano. Alex había estado de acuerdo en que la ayudara con el tema del guardarropas y accedió a hacerse un pequeño cambio de look, algo que emocionaba a Saskia, no sólo por el trabajo sino porque le gustaban esas cosas. No le importaría invertir en su nueva adquisición.

—¡Perfecto! —Exclamó uniendo ambas palmas de las manos—. Cuando terminemos con eso, deberás hacer espacio en tu guardarropas —no quiso ser muy brusca diciéndole que terminaría deshaciéndose de todos los trapos que tuviera, ya se enteraría de eso luego.

Anotó un par de cosas en la hoja, alzó la vista, observando todo el lugar y volvió a escribir.

[color=#dc5757]—A las cinco será entonces, así tendrás tiempo de irte a tu casa antes de la noche. Tampoco será necesario que ensayes todos los días, con unas tres veces a la semana creo que andarás bien —comentó más para sí misma. Debía admitir que le agradaba la predisposición de la muchacha[color=#dc5757]—. ¿Crees que necesitarás a alguien para que te ayude? —Pensó por un momento mientras enroscaba un mechón de cabello en la pluma—. Algo así como un profesor, podría traerte varios para que elijas con cuál te sientes más cómoda.

Saskia se mostraba demasiado amable pero todo era en pos de mejorar su negocio. Cuando ella hacía algo, lo hacía bien al cien por ciento, no se andaba con nimiedades. Y con lo que le dijo Alex acerca del miedo escénico, no quería que se quedara muda de miedo cuando estuviese sobre la tarima.

Se acomodó, tomando la copa entre sus finos dedos, meciendo su contenido, mientras observaba los pasos dubitativos de la joven. Sonrió para sí misma, a pesar de que buscara ocultarlo, su nerviosismo estaba a flor de piel, la caída casi podía olerlo. Se calló y esperó a que ella sola se animara, eso era fundamental. Alzó la vista para ver a Mike, el dj y quién se encargaba de manejar las luces también, que le hizo una mueca de interrogación. El ángel lo miró con una sonrisa socarrona, ya vería lo que se traía entre manos. Alex al fin subió, Saskia se llevó la copa a la boca y se dedicó a escuchar la suave voz de la morena. Era dulce y sedosa a la vez. Una vez empezó a cantar, pudo observar como se relajaba, poco a poco, era un don natural el que tenía. Joe apoyó ambos brazos sobre la superficie de la barra y se inclinó hacia su jefa con una sonrisa pintada en su bello rostro.

—Es buena —comentó sin apartar la vista de la nueva integrante del Lázaro.
—Lo sé —respondió socarrona la peliazul y apuró lo que le quedaba en la copa—, no la habría llamado si no lo fuera —le guiñó un ojo, sobrada en confianza. Lo que había visualizado en el mercado se haría realidad.

Van Haaster se puso en pie antes de que la canción terminase y caminó hasta el borde del escenario con la sonrisa aún en el rostro.

—Bravo —la felicitó al tiempo que aplaudía, igual que el resto del personal que la había oído—. Será fantástico —predijo antes de ver su reloj de pulsera—. Tengo varios asuntos que atender pero si luego tienes un rato, podemos ir de compras o quizá mañana. Tú decides, mándame un mensaje. Puedes dar una vuelta por el lugar, los chicos pueden ayudarte —le lanzó una mirada a Joe para que cumpliera con la orden implícita de sus palabras—. Nos vemos, Alex —se despidió antes de perderse por unas cortinas negras. El deber la llamaba,


Saskia van Haaster
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Ángel Negro

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Re: Si quieres algo, consíguelo [Priv. Saskia van Haaster]

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